UNA INCAPACIDAD PERMANENTE POR BURNOUT

El Juzgado de lo Social número 10 de Gran Canaria ha declarado una IP total (incapacidad permanente) a una matrona que sufría burnout o síndrome de estar quemado.

¿QUÉ ES EL BURNOUT?

Un estado extremo de tensión resultado de una respuesta prolongada a estresores laborales crónicos que exceden los recursos de un individuo para afrontarlos (Maslach, Schaufeli y Leiter, 2001). Es decir, se trata de respuesta incorrecta a un estrés laboral durante un periodo de tiempo prolongado cuya principales características son el agotamiento físico y psicológico, actitud fría o despersonalizada con los demás y sentimiento de bajo logro personal.

¿QUÉ SÍNTOMAS SUFRÍA LA AFECTADA?

En el año 2014 la matrona solicitó una incapacidad permanente, cuyas alegaciones indicaban que desde años atrás venía sufriendo determinadas circunstancias en el trabajo – competencia con otros empleados del Servicio Canario de Salud, precariedad personal o sobrecarga – que la llevaron a diversas bajas por ansiedad. La sentencia indica que la demandante explica su situación como “mezcla de queme, que corresponde al síndrome de ‘burnout'”, y de acoso laboral por parte de algunos de sus jefes.

Por otro lado, se aclara que la sanitaria padecía un cuadro ansioso-depresivo con una “sintomatología de estirpe ansiosa, con tensión, irritabilidad, desespero, inquietud, sintomatología psicosomática, a la vez que un agotamiento progresivo, en gran medida derivado de su estrés y de sus trastornos de sueño, con visión pesimista frente a la posibilidad de poder continuar en su actual entorno y de sentirse incomprendida, incremento de los problemas en su entorno inmediato, que afectaban de forma notable a sus relaciones interpersonales y vida familiar”. 

Lo citado anteriormente  está catalogado como los principales indicadores y consecuencias que provoca el “síndrome de estar quemado”.

¿CÓMO SE SENTÍA DURANTE SUS BAJAS LABORALES?

Resalta el Juzgado que durante una de sus bajas consiguió “ir generando un mejor control de su estado anímico”, no solo porque obtuvo un diagnóstico de su situación (síndrome del trabajador quemado), sino porque ese periodo “no fue pasivo”, sino que lo dedicó “a la práctica del deporte, mantener actividad intelectual y practicar meditación”.

¿QUÉ OCURRIÓ CUANDO SE INCORPORÓ AL TRABAJO?

La sentencia indica que volvía a sufrir una “situación estresante” que provocaba de nuevo ansiedad, insomnio e irritabilidad.

Aquí queda demostrado que la empelada servicio de salud vivía una situación complicada en su puesto de trabajo ya que, al alejarse de él, suponía una mejora de estado físico y psíquico.

El perito psiquiatra indicaba que a causa de los años que matrona llevaba sufriendo esta situación se fueron “minando sus mecanismos personales de defensa, con repercusión en áreas añadidas de su vida, fuera de la estrictamente laboral. Ese desgaste acabó en un síndrome de ‘burnout'”.

EL FALLO

Debido a todas las pruebas probadas, el juez entendió que esta situación supone que la demandante no lleve a cabo “una evolución correcta” y la incorporación en su trabajo le hace “recaer de nuevo”, motivos por los que considera concederle la incapacidad permanente total.

Esta sentencia es un claro ejemplo de cómo los riesgos psicosociales pueden afectar de manera muy pronunciada en nuestro trabajo e, incluso, a otros los aspectos de nuestra vida diaria. Son riesgos muy latentes en nuestra sociedad ya que, son muchas personas los sufren o padecen y, sin embargo, no tienen la protección que deberían.

¡UN SALUDO!

 

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